Nuestra historia

Primer oso creado
Un oso con historia

EME un oso que habla con el corazón

Era 20 de enero de 1986, en un pueblo precordillerano. Huaco es la última población de San Juan, sobre Ruta 40, yendo a La Rioja. A las 8 de la tarde volvían del trabajo en la siembra de cebolla los agricultores. Estaban haciendo la última deshierba (desmonte) del año antes de la arrancada (cosecha). A las 10 de la noche rugió el cielo y se desató una tormenta de “refusilos, piedras y poca agua”.

A las 12, pasada la tormenta, llegó a mi casa Chacho López con los ojos llorosos diciendo “la piedra destruyó toda la siembra, no dejó nada, se llevó el trabajo del año y toda la plata que pusimos. Esto nos va a dejar en la calle”. Mi padre se levantó de la silla, mirando el horizonte que empezaba a alumbrarse con la luz de la luna, y dijo “mañana temprano vamos a recoger lo que quedó y a empezar de nuevo”. Ahí entendí que pertenecía a ese grupo de gente, los que jamás se van a ir a pesar de las adversidades. Y entendí también que mis modelos estaban frente a mí.

Así es, somos descendientes de agricultores y crianceros para quienes los hijos deben ser buena gente y tienen que estudiar. En la universidad nos acercamos a aquellos profesores que valoraban el trabajo argentino y entendían que tanto sacrificio sólo tendría valor si cambiábamos la matriz económica del lugar. Esto es, crear industrias, “meter” valor agregado a la materia prima; en un país “donde todo está por hacerse”. La vida de ingeniero nos llevó en la década del 90, donde estaba el trabajo. Neuquén nos acogió y brindó la oportunidad de desarrollarnos profesionalmente. Surgieron entonces los primeros asomos al sueño de crear un emprendimiento industrial. El tema de tecnología educativa nos permitió hacer los primeros ensayos, pero no pudimos avanzar por los altibajos políticos de esos años.

Fue así entonces que en el año 2010 nació la idea de fabricar juguetes electrónicos. El conocimiento experto adquirido en el desarrollo de la profesión, las cátedras en la universidad y la convicción clara de coronar un proyecto industrial, provocaron 15 años de idas y vueltas, de diseñar, armar y probar. Este círculo virtuoso terminó generando una red social y comercial de juguetes electrónicos, inteligentes e interactivos. Mis tres hijos entendieron la esencia de la propuesta y se formaron en distintas áreas relacionadas con el tema, dentro y fuera del país. Hoy, somos E.M.E., tenemos Marca Registrada, protección legal de nuestros desarrollos y ofrecemos juguetes robustos y de calidad. Tienen desarrollos de sistema de audio, luz y movimiento que les permiten tener una animación específica y vinculada a quien los compra. Por ejemplo, la riqueza armónica de su audio posibilita identificar a las personas “sin necesidad de presentar documento”.

Ofrecemos distintos prototipos y de cada uno de ellos 3 o 4 variantes. Esto posibilita tener una variedad de modelos y precios, adaptados a cada necesidad. Al momento de crear el logo, decidimos que debíamos honrar a aquel modelo de persona que forjó nuestro carácter, ese es mi padre: EXEQUIEL MARTIN ELIZONDO (E.M.E.). Queríamos llenar de argentinidad todos los subsistemas (juguetes, servidor en la nube y aplicación en el celular) que conforman el sistema creado. Fundamentalmente, contratando mano de obra argentina; y hoy podemos decir: “en la otra cuadra vive el/la chico/a que contratamos para hacer tal o cual parte del sistema”. Así trabajamos con muralistas, diseñadores gráficos, ex alumnos de la universidad, programadores, abogados, contadores. Con ellos aprendimos desde cero porque, en el 90% de los casos, buscamos antecedentes de una idea parecida, aquí y en el exterior, y no tuvimos suerte. El resultado es que hoy “hacemos todo”, excepto los circuitos integrados que los importamos.

Hace unos días pase a ver a los programadores que nos entendieron y pudieron modelar lo que queríamos. Por eso pudimos enlazar nuestros juguetes con la nube y el celular creando un vínculo entre el comprador y el destinatario del juguete, aunque se encuentren en distintas partes del mundo. Este fue siempre nuestro desafío, crear vínculos entre las personas. Por ello una de las fortalezas de nuestros juguetes es la interacción entre comprador y juguete. Característica que no existe en el mercado.

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